lunes

Te amé sin desearte...
Te amé sin conocerte y te amo infinitamente a través de la panza que nos separa sólo por éstos pocos meses que nos quedan.
La pasé mal, sí... La pase muuuy mal.
Nunca me imaginé lo que era para una mujer embarazada ver sangre en la ropa interior hasta que lo pasé... Y lloré, grité, me tiré al piso pensando que en la próxima hora me iban a decir lo que yo de ninguna manera quería esccuhar.
Pero eso no pasó...y tuve que esperar las putas dos semanas más largas de toda mi vida para que me digan si todo estaba bien porque mi bebé era demasiado chiquito.
Y no sé cómo pero las esperé, por supuesto que me obligaron a hacer reposo... Un reposo de mierda en el que me pasaba 20 horas llorando sin querer ver a nadie, aislada del mundo.
Y bueno, así es como me pegó el asunto...
Soledad total.
El reposo de dos semanas se transformó en uno a raja tabla de 48 días... Sólo me podía bañar "si era necesario" .
Yo sólo lloraba y no podía parar de sentir culpa.. Por muchas cosas... Por no darle pelota a Marcos, por no querer ver a mis amigas ni a mi familia, por llorar todo el puto día y perjudicar a mi bebé.
Lo único que me hacía feliz era escuchar taaan fuerte su corazón en cada control...
Y ahí entendí todo.
Entendía que todo ahí adentro estaba bien y también entendía como mi vida había cambiado para siempre.
Fue en ese momento en el que me aleje de gente que me hacía mal, me encerre en mi casa y me sumergi en mi familia: Marcos y mi bebé.
Por fin terminó el bendito reposo casi cuando llegué al tercer mes y nunca sentí tanto placer por salir a comprar ropa de bebé sabiendo que lo peor había pasado.
Para ese entonces yo ya sabía que era varón, no porque me lo hayan dicho...sino porque lo soñaba todas las noches.
Yo estaba convencida de que era varón.
Y asi pasaron los días hasta llegar acá:
La mitad de mi EMBARAZO. Algo tan significativo como eso. La mitad...
Son muy pocas las personas que saben lo que me costó poder buscar éste embarazo.
Y alguien desde el cielo, que sospecho muy bien quien es, hizo que tenga a mi bebé en el primer intento de búsqueda.
Pensar en lo poco que falta me pone los pelos de punta. Tengo muchos nervios.
Hasta que me da un patadon y de esa forma sé que me da fuerza, me saluda o simplemente me dice que está ahí, conmigo.
Al fin me confirmaron lo que yo ya sabía.
Es un varón. Y se llama Bautista. Bautista Nuñez, mi hijo.